
Bonitos recuerdos que me llenan de dolor. ¿Cómo algo tan bello puede clavarse en mi corazón como un puñal envenenado?
¡Diablo maldito, tú te la llevaste contigo y hendiste tu lanza en mi alma ya herida por sus palabras!
Creí morir al ver brotar mi sangre para perderse en rios de tinieblas.
Hoy me siento malherido, no puedo levantarme del que un día pensé sería mi lecho de muerte.
Aún no sé si lo que estuvo a punto de matarme fue el embite del maldito Diablo o tu adiós sincero y frío.
Ahora sé que mi herida se cerrará aunque siempre lleve conmigo la cicatriz que me produjo el viento al traer hasta mí las palabras que un día me dijeron que te ibas.
Sé que es un dolor que llevaré toda mi vida y los días de viento volverá a sangrar mi herida por el temor de oír tus palabras de nuevo.