08 abril 2009

Un día cualquiera



Sensación de extremo placer, son las siete de la mañana.
La vida me arropa y palabras provenientes del éter me despiertan con sus noticias.
Un café, una mirada al mar, un beso y un hasta luego.
Es el letargo de un día que empieza; las mismas baldosas, los mismos portales, las mismas grietas en la acera las que me llevan siempre al mismo sitio.
Levanto la cabeza y despierto; el olor a madera y el sonido de mi teclado.
Mi bocadillo de media mañana es el que me hace persona.
Aquella sensación de paz después de comer y mi sofá ¿me habla a mí la televisión?
Un paseo, una cerveza, las olas me saludan y vuelvo a casa.
¿Por qué buscar la poesía en sueños inalcanzables si la tenemos a nuestro alcance cada día?
La felicidad son pequeños momentos, esos que despreciamos por insignificantes.

1 comentario:

Yo venci a ese algo dijo...

Las cosas simples son las más extraordinarias, y sólo los sabios consiguen verlas.

Una frase del libro El Alquimista a cambio de otra.

Un beso.

Yo Vencí a Ese Algo