Es curioso como evolucionamos, como las verdades absolutas a las que nos aferramos en algunos momentos se vuelven vacías con el tiempo.
Pienso en cómo era y como he ido mutando, ¿qué queda de mí de cuando era solo un niño? .
He aprendido a no dar nada por sentado, a no creer en lo verdadero, pues cambia al igual que cambiamos nosotros.
Me pregunto si somos nosotros los que al cambiar cambiamos nuestras verdades o por el contrario son nuestras verdades las que cambian haciéndonos cambiar a nosotros.
La única verdad que creo que no ha cambiado ni cambiará es la idea de compasión hacia lo que me rodea, no entendiendo el término como lástima sino como cariño y comprensión a mi entorno (aunque con tíos como Bush por el mundo se hace difícil).
Los budistas dicen que es la llave para no caer en el nihilismo, el problema es que no podemos querer ni comprender a los demás si no nos queremos y comprendemos a nosotros mismos.
Viendo la última película de Woody Allen, la que rodó en Barcelona, se me quedó grabada la frase de Cristina: "No sé lo que quiero, pero sí sé lo que no quiero".
Luego pensé que era un problema extendido entre la gente, ¿cómo encontrar la felicidad si no la has reflexionado, si no sabes lo que te la produce ?
Supongo que esta es nuestra última meta, la verdad que todos, sin saberlo, buscamos.
Vaya empanada mental tengo esta noche!!! seguro que mañana cuando lo lea no entiendo nada ;)
25 septiembre 2008
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1 comentario:
es más entendible de lo que parece pero el ser humano ha olvido quien es y que quiere, la mayoria solo sigue su camino y vive en esta porqueria de mundo sin cuestionar nada, ha olvidado como pensar... quien es y que quire.
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