
I.
El recuerdo de tus caricias, tu sonrisa , una lágrima cayendo por mi cara. ¿Podré volver a amar algún día?
La música muy alta, humo que se mueve caprichoso por el aire como un día lo hizo tu amor por mi vida.
Sentado apuro una cerveza, sonrío al borracho que me mira invitándome a formar parte de su falsa alegría, ¿podré volver a amar algún día?
La camarera sonríe mientras me pone otra copa, ¿cuántas van ya? No lo sé ni me importa, no tengo miedo de perder la conciencia porque sé que mi única conciencia eras tú.
Un trago largo a mi cerveza, el borracho baila y entra más gente en el bar. Cada vez hay más humo y mi cabeza estalla en mil recuerdos, mil melancolías, mil razones para sentir que vivo sin alma porque mi alma te la llevaste contigo.
A mediodía entró el demonio en casa arrancándome el corazón; marchó, se fue, no volvió. ¿Podré volver a amar algún día?
Más cerveza y más humo, más borrachos y más melancolía.
El local empieza a girar sobre sí al ritmo que le marcan los neones. Todo es engullido por una espiral insaciable que deforma mi mente, ya no hay humo, ya no hay borracho, ya no hay música, ya no tengo cerveza, la camarera ya no sonríe, ya no soy porque todo se fue contigo, solo queda tu recuerdo.
¿Podré volver a amar algún día?
II. Alicia
Y mientras la vida se me congela...mis ojos miran a lo lejos, hacia la salida de este maldito lugar, quiero huir de tu recuerdo y no sé donde puedo esconderme. Mientras veo hacia la oscuridad de esa puerta una silueta se va dibujando y acercando a mí. No puedo mirar hacia otro lado, algo va a suceder y siento miedo como un animal acorralado, alguien se dirige hacia mí y el tiempo parece quebrarse con cada paso que da, quiero girar la vista, no puedo. Sólo puedo rezar porque estos segundos terminen pronto.
Contengo el aliento...es una mujer que se acerca, no puedo dejar de mirarle a los ojos, unos ojos verdes profundos como el mar, que brillan entre la oscuridad de este lugar. Siento que la congelación del dolor que sentía cesa...siento mi corazón pararse...me siento morir, las luces se apagan, la música deja de sonar...creo que he bebido demasiado...
Cuando recobro la consciencia me encuentro tumbado sobre el sofá de mi casa, no recuerdo nada, no sé ni como llegué aquí, he de recordar una vez más que el alcohol no me sienta nada bien. Ella se encuentra apoyada en la barandilla de mi balcón, sonriendo.
- ¿Pero entonces...?¿No fue una alucinación producida por el alcohol? ¿Quién es?- me pregunto en silencio mientras trato de peinarme. Tengo que tener una pinta horrible...
- Por fín, te despiertas- me dice la desconocida.
- No puedo dejar de mirarle a los ojos. Tiene algo que me cautiva que me enciende el corazón y el alma. Creo que continuo borracho y esto es un sueño...-
- No es un sueño- me responde. Estoy todavía más asustado, acaba de leerme el pensamiento, o he hablado en voz alta y no me he dado cuenta.
- Estoy aquí porque tú lo pediste- dice mientras se gira y se queda mirando al horizonte. No me había dado cuenta, está atardeciendo ya y resulta impresionante la imagen que se divisa desde mi casa. El cielo está completamente enrojecido y yo estoy completamente embelesado, aturdido y algo mareado. Me mira fíjamente a los ojos y yo no puedo dejar de mirarla, no sé ni cómo se llama, ni de qué color es su pelo, sólo sé que tiene unos ojos verdes inmensos y cuando los miro, tengo la sensación de que en cualquier momento voy a despertar y hoy, por primera vez en la vida, quiero dormir y dormir, y saber a donde me lleva este sueño o esta realidad que estoy viviendo.
III.
Sí, ahora lo sé, estoy soñando. Soñando seguramente apoyado en la barra de cualquier bar, siempre es el último bar el que te hace dormir.
Verde es la tonalidad del faro que guía a los barcos perdidos mar adentro...¿bajó un ángel del cielo para guiarme hacia la costa de la realidad?
Sólo sé que perdido estoy en las altas mareas del recuerdo, invadida mi mente por una tempestad que arremolina mi pensamiento.
Mi cuerpo zozobra y caigo del barco de la vida sumergiéndome en las profundidades de un oceano oscuro y frío.
Tirito, me congelo por el frío que me rodea y caigo sin remedio hacia una oscuridad que me atrapa y engulle.
Pero incluso en los más insondables abismos hay vida y hasta mis oídos llegan las palabras de una sirena de ojos verdes que me grita al oído: ¡Yo vencí!
Mi cerebro se electrifica y mis músculos se contraen tonificándose para nadar de nuevo. Ahora sé lo que debo hacer, nadaré hasta la superficie para volver a respirar y cogiendo aire poder gritar: ¡Yo también vencí!
IV. Alicia
Y cuando vuelvo a respirar, creo que sigo ahogándome, creo que sigo soñando...vuelvo a ver sus ojos al salir del agua.
- ¿Qué haces?-me dice mientras me mira lastimosamente, como si yo tuviese la culpa de haberme caído en este mar de dolor.
- Deja de compadecerte de tí mismo y sal de una vez de este lugar-dice mientras me tiende la mano.
Estoy completamente mojado y mi aspecto es lamentable, no me reconozco, no sé donde quedó aquel adolescente con tantas ganas de luchar, con tanta pasión, con tanta fuerza...¿Dónde estará ahora?- me pregunto.
Sigue ahí, dentro de tí como siempre. Te has empeñado en sumergirlo en un coma profundo. Bebes para embriagarlo y aturdirlo, te sumerges para ahogarlo. En el fondo creo que quieres que se vaya de tu vida para siempre...
La luz del sol me ciega y no puedo dejar de escuchar en mi cabeza lo último que me dijo: "quieres que se vaya de tu vida para siempre". Pero sí, yo quiero salir, yo quiero retomar mi vida, quiero volver a sentir, quiero volver a vivir...
Siento esa luz dentro de mí, comienza a calentarme el corazón y el alma, no puedo quitarme de la cabeza sus ojos, su bondad. Con sólo pensar en ella se materializa frente a mí y sin vocalizar palabra me dice: "sólo has de luchar...y no volver a ser así como eres ahora. Así..."
Vuelve a desaparecer como arte de magia y mientras me reincorporo veo como las olas dibujan en la arena un mensaje sin sentido que todavía hoy no he conseguido descifrar: "Yo vencí a ese algo".
V.
De su mente emanó luz. De su cuerpo irradió amor y compasión y de su mirada una luz verde que lo acompañaría el resto de su vida.
No entendía donde estaba ni qué le había sucedido, lo que sí sabía es que la luz que llevaba dentro lo guiaba al infinito.
No entendió el significado de lo escrito en la arena de la playa, lo que sí sabía es que era algo bello y cada noche cuando miraba al cielo las estrellas le dibujaban en el firmamento la misma frase y juró que el resto de sus días los dedicaría a decifrarla.
"Yo vencí a ese algo. Así".
2 comentarios:
me dejas sin palabras, el corazon deja de latir y se congela, mientras mis ojos siguen la historia y mi alma aguanta la emocion... poeta, soy tu mayor fan.
EGA.
Qué bonito escribíamos…
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